Violinista, Viajero Frecuente y Próximamente Piloto Profesional

Santiago, 13 años

Ibagué

Santiago es un niño sumamente cordial y alegre. Aunque tiene 13 años, sus gestos y vocabulario pertenecen a otra época. Vive bien peinado, con la camisa almidonada y todo lo que le pregunto me lo contesta con un “sí señora” que aún no asimilo. Es de Ibagué, vive en con sus abuelos, padres y tíos y hace cuatro años se integro a la familia FCI. Ha combatido un asma agresivo desde su primera infancia que solo se lo supieron controlar en nuestra institución hermana, La Fundación Neumológica.

Asistía a un colegio musical en Ibagué donde aprendió a tocar el violín. Como es un estudiante sumamente aplicado, pasó quinto y sexto “limpio” como dice el, a pesar de ausencias frecuentes y prolongadas causadas por su enfermedad. El año pasado, su colegio cambió el manual de convivencia, exigiendo un mínimo de días de asistencia para pasar un año escolar. A raíz de este cambio, Santiago no paso séptimo y por eso que se vinculó como estudiante permanente de nuestra Aula Hospitalaria. Hace unas semanas completo séptimo, ocasión que celebramos con una torta, unas lindas palabras de sus profesoras y un hermoso cartón que Santiago acepto con gran orgullo.

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Dado a que viene a Bogotá cada quince días para darle continuidad a su tratamiento y a sus estudios, se ha vuelto un fiel cliente de Avianca y chicanea que ha acumulado más de 70,000 millas en trayectos ida y vuelta Bogotá-Ibague. Al preguntarle que hará con esas millas, se lamenta y me dice que hubiera querido comprarse un smartphone pero que una prima con la que frecuentemente viaja se las pidió prestadas pero parece que se las “tumbo para irse a Ecuador”.

 Será piloto profesional para poder “llevar a personas a cumplir sus sueños y a dar sus batallas” y espera poder hacer carrera en la empresa que hasta ahora ha sido un aliado—sin saberlo—de su camino a la salud.

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Misión Imposible: Bautizo en 36 Horas

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Julián tiene unos ojos grandes y aceitunados que protagonizan gran parte de su cara. Sus cachetes cuelgan de la manera más enternecedora, es difícil no enamorarse a primera vista. Julián se volvió parte de la familia Cardioinfantil hace 9 meses cuando ingreso por primera vez al servicio de hospitalización pediátrica. Ha tenido 7 cirugías en lo que va de su corta existencia pero eso no le ha robado ni media onza del amor y calidez que este pequeño de tan solo 10 meses irradia. Su mamá cursa octavo semestre de medicina en la Universidad Nacional. Es común entrar a la habitación 315 y encontrar a mama e hijo sentados en la silla de acompañante, estudiando libros de anatomía y fisiología. Los que los conocemos nos sentimos afortunados de ser testigos de este increíble dúo; nos contagiamos de su determinación, nos hemos vueltos los hinchas más leales, todos estamos haciéndoles barra.

IMG_6171El jueves pasado, la comunidad FCI se congregó en el Auditorio Reinaldo Cabrera para celebrar la vida de Julián a través de su bautizo. Cada miembro de la comunidad aportó algo; desde la música en vivo de Palabras que Acompañan a la guayabera bautismal (regalo de nuestra coordinadora de Atención al Paciente), fue un esfuerzo grupal que culmino en una celebración de amor, de niñez, y de vida. Gracias a todas y todos lo que participaron para hacer de este día toda un fiesta!IMG_6161

 

 

 

El Mago Revela Su Truco: “Despertar esa alma de niño que todos tenemos por dentro”

 

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Las cartas magicas del abuelo

Escrito por Amelia Rey como lo contó Felipe Alejandro.

Entrar a la habitación 305 de la Fundación Cardioinfantil es viajar a un mundo donde todo es posible. Al abrir la puerta, encuentro a Felipe Alejandro, 15 años, sentado sobre la cama con una pijama vinotinto. Al frente de el hay tres barajas y un sobre blanco algo trajinado. Irradia una energía contagiosa; es un joven magníficamente carismático con un don de gente tan poderoso que su sola sonrisa logra cambiar mi actitud desconsolada de mañana de lunes lluvioso a una alegría absoluta de estar viva. Su pasión por la magia comenzó hace dos años cuando la rectora de su colegio lo tramo con el clásico truco del pulgar desprendible. Después fue su abuelito que se encargo de enseñarle magia y fue tal la pasión que Alejandro desarrollo por ella que el año pasado el y su familia decidieron sacarlo del colegio privado al cual asistía y optaron por redirigir los fondos de la matricula a la Escuela de Artes Mágicas de Bogotá.

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Magia desde la cama 305.

Durante su estancia hospitalaria de casi dos semanas se ha encargado de alegrar al resto de los pacientes. Me cuenta un poco de la encanto que encuentra en ser mago. “De alguna manera lo que hace el mago es despertar esa alma de niño que todos tenemos por dentro. Uno va creciendo y pierde su espíritu. El deber del mago es, a través de la ilusión, la magia y la fantasía hacer que las personas se olviden de todos sus problemas. El sentimiento que eso genera, esa fantasía, esa ilusión, lo genera la magia. Yo los invito a estar en el mundo de la maravillas, en un mundo de fantasía. Es algo que le llena a las personas. Hacerle magia a los otros pacientes es realmente un regalo para mi…me da pesar que ya pierdan la magia de ser niños. Me motiva pensar en lo que uno le retribuye la magia. Me llena saber que yo hice algo bien por otra persona…yo siento ese cosquilleo de que le traje alegría a alguien”.

Ha completado la mitad de su entrenamiento, comenta que “lleva una baraja a todos lados para estar siempre preparado. Mi idea es seguir en el curso…me abriría muchísimas puertas a nivel de mi profesión como a nivel personal. Los magos son personas muy calidas, de mucha sabiduría. La magia, de alguna manera, es abrirse al conocimiento de otra forma. Lo que nos enseñan en el colegio es muy tradicional…el conocimiento esta conectado pero el sistema lo ha divido, lo que hace la magia es volverlo transdisciplinario y es algo que me fascina.”

Sueña con ser un mago de talla mundial y se que lo lograra. A pesar de su situación de salud,  sus ganas de vivir son tan absolutas que su presencia de por si es magia. Hoy busca padrinaje, un aporte, cualquier donación para poder continuar con su sueño.

Te invitamos a ser parte de la Magia de Alejandro, para saber como, escríbeme a areybonilla@gmail.com

Johana–lectora, saltadora de camas, futura neurologa

Imagination Johana es una joven  Bogotana que dedica gran parte de su tiempo a la lectura. Habla de los libros como un historiador de arte habla sobre una obra maestra–sus carátulas, las diversas ediciones, la tipografía, el papel, las márgenes. Su autor favorito es Julio Verne ya que sus fabulosas historias de viajes y aventuras la permiten escapar de su cuarto de hospital y viajar a lo más profundo del mar e inclusive darle la vuelta al mundo. Si bien los relatos de Verne la invitan a mundos fantásticos y lejanos, confiesa que si pudiera teletransportarse a cualquier parte del mundo iría a “Brasil…a ver el mundial…me he visto la mayoría de partidos. El sábado me toco verme el partido sola y celebrar con mis pericos…tengo dos pericos de mascota.”

Nos sentamos a hablar en el jardín de la Fundación, al medio día, cuando muchos de los pacientes salen a caminar entre las flores que ha sembrado nuestra jardinera voluntaria, la Señora Inés Londoño de Torres. Johana a pasado varios meses en la Fundación y durante este tiempo a establecido relaciones significativas con el personal medico y asistencial. Me dice que “los doctores son súper cariñosos…me escuchan y me entienden. Las enfermeras son chéveres por que son las que te cuidan, las que están siempre ahí. El Profe Carlos y Tatiana (Directora de Ludoteca) me salvan la vida cuando estoy aburrida…yo allá en mi habitación sola todas las tarde como un hongo. Había una niña que duro mucho tiempo, nos volvimos amigas pero después me enteré que se murió. Uno tiene vecinos de habitación y habla por las tarde con ellos y comparte experiencias. Aquí lo atienden a uno súper bien. Estuve hospitalizada en otro hospital antes y era súper difícil que me visitaran. Acá pueden venir los que quiera, no me piden que me quede quieta en la habitación. Vengo mucho al parque y a la terraza de arriba. Aquí hay mas actividades…más libertad. Como será que a mi hermanita chiquita la dejaban entrar y se ponía a saltar en mi cama. Hay veces es difícil estar tanto tiempo en un solo sitio pero si uno esta aquí es por que tiene que estar acá…hay que tener paciencia…los días aquí se hacen eternos pero es importante tener en cuenta que no va a durar para siempre. Vamos a salir y nos vamos a recuperar.”

Johana se gradua en un par de meses y cuando le pregunto sobre sus planes de vida me contesta: “Me siento muy orgullosa de mi nivel académico….me va bien con las matemáticas pero no me gustan. El año pasado estuve el ultimo mes de clases hospitalizada y si yo hubiera sido una persona con malas calificaciones no hubiera pasado. El colegio como me conoce y tengo ese antecedente de ser pila, me ayudo y me pasaron de año. Tuve muchas citas de control y me dieron permiso para poder faltar mucho. También es por que saben que rindo bien en el colegio. Cuando me gradúe quiero entrar a medicina para poder ser neuróloga por que me parece que el cerebro es la parte más compleja del cuerpo humano y es la mas importante por que maneja todo el cuerpo. Quiero descubrir más…también ayudar con enfermedades degenerativas por que afectan a muchas personas y a familias enteras”.

Aula Hospitalaria Fundación Cardioinfantil

Educar la mente sin educar el corazón no es educación en lo absoluto.

En la Fundación Cardioinfantil existen espacios mágicos donde por unos instantes nuestros pacientes se olvidan de su enfermedad y pueden volver a ser artistas, matemáticos, poetas, investigadores, historiadores pero sobre todo niños. En el Centro Lúdico y  el Aula Hospitalaria le apostamos a rescatar el niño detrás del paciente a través del juego, el arte, la cultura y la imaginación. Te invitamos a ser parte de la magia y  conocer las historias, los sueños, los triunfos y las trayectorias de los integrantes del programa de Pedagogía Hospitalaria de la FCI.

Bienvenido!

 

Camilo, 16

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Autorretrato de Camilo

Camilo es un joven artista que llegó a la familia Cardioinfantil hace más de dos años. Tiene ojos azul neón, una mirada penetrante y unas manos blancas y delicadas que usa para dibujar, todo el tiempo, en todos partes, sobre toda superficie. Confiesa que prefiere pintar personas pero que de vez en cuando emplea su talento para dibujar paisajes. Las imágenes que plasma en dos dimensiones provienen de su imaginación lo cual le permite sacudir la tristeza, el tedio y escapar la cotidianidad hospitalaria.  Su mayor reto artístico fue hace unos meses cuando se dibujo a si mismo,  autorretrato que fue a dar a Washington D.C. para ser subastado en beneficio de la Cardioinfantil, institución que hoy en día es la base medica, académica y social de Camilo. Como se esperaría, sueña con ser diseñador gráfico aunque también se conformaría con ser dueño de su propia galería de arte. En dado caso que el arte no termine correspondiendo con su destino, Camilo se desempeñará como policía encubierto, combatiendo el crimen de nuestra capital.